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ANTES Antonio DEspués
menos 
39 
kilos

Hace un año dos meses, en enero de 2018 había tomado la determinación de bajar de peso (hacer el intento nuevamente por no se cuantas veces en mi vida, ya había perdido la cuenta) después de las fiestas de diciembre estaba totalmente desesperado por mi obesidad, Un día previo me puse a buscar en internet “algo” “cualquier” cosa que me ayudara en el proceso de baja de peso.

 

¡Físicamente me sentía muy mal! Con exactitud no sabía cómo estaba de los niveles de azúcar, triglicéridos, colesterol, ácido úrico, etc.

 

Cuando inicie primero visite un bariatra (el que vi en una página médica y que tenía muy buenos comentarios de los pacientes) En mi desesperación cuando fui a verlo ya me había hecho una serie completa de estudios de laboratorio y tal como lo imaginaba ¡todos mis niveles disparados!

 

Glucosa en 124, triglicéridos 472, colesterol 280, el colesterol bueno súper abajo, ácido urico en fin. El médico al ver mis estudios me llamo a mi celular y seriamente me dijo: -Antonio está usted muy mal y además de todo tiene hígado graso y pesa 117 kilos un abdomen de 127 centímetros, 38% de grasa corporal y 29% de músculo. Su edad fisiológica es de un hombre de 75 años (tenía 52) a un paso de la obesidad mórbida-.

 

 

Bueno pues seriamente preocupado y deprimido decidí tomar la última oportunidad que me daba la vida. Pues con ese escenario el médico me decía que no me auguraba un buen futuro, es más -no me lo dijo- pero sabía que estaba en serio riesgo de salud.

 

 

Yo soy católico y en mi fé acudí a la iglesia y con gran fervor pedí a Dios que me ayudara a lograr bajar de peso ya que toda mi vida había luchado y lo más que llegaba a bajar era a ¡100 kilos! Y de ahí ya no me movía.

 

Creo que mi Dios me escuchó. Empecé la dieta tradicional (que me dio el bariatra baja en grasas y carbohidratos) y bueno pues logré bajar 10 kg. en dos meses, y luego 5 kg. en otro mes. ¡Ya había llegado a los 100 otra vez! el siguiente mes baje 3 kilos más (por fin había rebasado la barrera de los 100, y pesaba 97 kg.

 

¡Estaba feliz! Pero me estanque un poco, entonces nuevamente busque en internet y encontré el canal del doctor Miguel Ángel Tapia y empecé a seguir sus videos, hice lo que decía, comencé a bajar y a bajar, en noviembre me metí por primera vez al reto, Y seguí bajando y bajando, ¡comencé con el ejercicio!

Hasta la fecha y hoy a un año de distancia ¡peso 78 kilos! ¡He bajado 39 kilos!

 

 

¿Saben cuál fué el parteaguas?

Si, la dieta (bendita) cetogénica y el maravilloso ayuno intermitente, pero el descubrir mi relación con la forma de comer fue la clave de todo para irme de filo como decimos en Mexico. Primero enfrentarme a muchos temas emocionales que venía cargando desde mi niñez (creencias, mitos, culpas que ni siquiera eran mías, sino que me fueron inculcadas, y ¡UN GRAN DESAMOR Y FALTA DE ACEPTACIÓN DE MI MISMO!

 

Y en este tema, Yocelin Rivas con uno de sus audios -en donde nos pedía que hiciéramos el ejercicio de decirle a nuestro cuerpo que lo amamos tal y como es- me estrellé contra la pared. Cuando quise hacerlo ¡NO PUDE! Sentí una gran tristeza de que yo mismo no me aceptaba ¿Cómo quería entonces bajar de peso? ¿Cómo podía entonces mantenerme bajando y luego lograr no subir, si ¡ni yo mismo me quería! Ahí descubrí tristemente que muchas cosas que desde mi niñez pensé que tenía resueltas, no lo estaban.

 

Entonces entendí muchas cosas: La compulsión por comer, de sustituir emociones y traumas con comida y alcohol.

 

Tarde en lograr el ejercicio de Yocelin, pero lo fui logrando, fué dejar de cargar una gran losa, y culpas que no eran mías. Después de quitarme ese chip y cambiarlo por el de Yocelin Rivas todo fue fluyendo, al aceptarme y reconciliarme con mi cuerpo. Automáticamente el universo se acomodó y todo ha ido fluyendo, obviamente si hoy ya me quiero, no le meto basura a mi cuerpo, y no saben las veces que le he pedido perdón  por el desamor y por el descuido. Y a pesar de todo ¡Mi cuerpo siempre fué noble y fiel!

 

Hace un par de meses me hice estudios médicos y todos mis niveles normales.

Glucosa en 85, triglicéridos 72, colesterol 124. Mi cuerpo lo ha agradecido y gracias a Dios he recuperado mi salud, y se que amo tanto a mi cuerpo que ¡lo seguiré cuidando!

 

Moraleja:

Crean en ustedes mismos, ¡Ámense! hagan todos los ejercicios de Yocelin, sigan todas la recomendaciones del doctor Miguel Ángel Tapia y de la Dra Adriana Ortega ¡Tengan fe en sí mismos!

 

Esta historia se las cuento como un testimonio de que ¡si se puede! Solo es cuestión de cambiarse el chip, es un trabajo interno para conocer como es tu relación con los alimentos y como debería de ser, es un árduo trabajo diario de alimentación consciente, ejercicio mental y físico, cuando las cosas te cuestan las valoras más.

 

¡Saludos a todos!

Antonio